La libre elección del sexo del bebé no es legal por motivos políticos

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Un experto del Hospital Ruber Internacional defiende la libre práctica de elección con matices y límites

Dr. Juan Vidal

El jefe de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, Juan José Vidal Peláez defiende que si vivimos en un mundo de “liberalismo absoluto” donde se puede cambiar de sexo y celebrar un matrimonio homosexual, ¿por qué una madre no puede dar a luz una hija tras haber criado a cuatro hijos varones?

Escoger en el laboratorio cuál va a ser el sexo de su futuro hijo no es legal en la Unión Europea. Solo es posible, con previa autorización del juez, por causas mayores de enfermedad, como patologías ligadas al sexo. Es el caso de la hemofilia. Una enfermedad rara potencialmente mortal que causa un defecto en la coagulación de la sangre, y que si la madre es portadora de la hemofilia un hijo varón desarrollará la patología. Mientras que si nace mujer tan solo le transmitirá el gen, es decir que la mujer transmite la enfermedad pero no la padece. Solo en estos casos es posible cambiar el sexo del nonato. Sin embargo, esta práctica solo puede realizarse libremente en algunos estados de Estados Unidos y en Ucrania a nivel europeo.

El ginecólogo y jefe de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, el profesor Juan José Vidal, defiende la libre elección de sexo del bebé, cuando esté justificado. “Estamos en un mundo-explica el doctor Vidal- de liberalismo absoluto donde los hombres se pueden casar con los hombres, las mujeres con las mujeres. Puedes cambiar de sexo…Todo esto te lo permite la sociedad, ¿Por qué no te va a permitir tener un hijo si tienes cuatro y quieres tener una hija, o al revés?” Para este especialista, la razón por la que no es así es de carácter político. “En China hasta hace poco se podía tener solamente a un hijo y tenía que ser varón. Se tiene miedo a que si eso se permite, a lo mejor habría una sociedad donde solo nacieran varones o al revés”. Por eso, la elección de sexo debería estar permitida siempre que esté justificada por los antecedentes.

La técnica en sí misma no es complicada. Se recibe el semen del hombre y se separan los cromosomas X de los Y. Si se insemina a la mujer con cromosomas Y, nacerá un varón, si se la insemina con los X, será una mujer. Ni tampoco puede compararse con la manipulación genética que realizó un científico chino en dos gemelas para que no desarrollasen el virus del sida. “Para quitar el virus del sida hay que manipular mucho los embriones. Aquí no se manipula nada, solo el semen, que ni siquiera es un embrión”, asegura Vidal.

El experto defiende la libre práctica de esta técnica, pero con matices. “Habría que poner límites. Si tienes más de dos hijos del mismo sexo, podrías seleccionar el sexo del tercer hijo. No desde el principio. Tengo tres hijas y mi gran asignatura pendiente es haber tenido un hijo. Si me lo hubiesen permitido, lo habría hecho”. Para las pacientes que deseen esto, el doctor las deriva a Ucrania. Esta situación, según el ginecólogo, no va cambiar en los próximos años. “Tampoco es tan frecuente hoy en día que una persona tenga cuatro hijos y que los cuatro sean del mismo sexo. Ya no hay familias numerosas. Ahora se tienen dos hijos, uno o ninguno. No hay presión social para que se produzca este cambio”, concluye Juan Vidal. Pero se debería producir dicho cambio.