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Respirando bajo la lluvia

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Los días de lluvia, a veces, son terribles. En la ciudad provocan atascos interminables, estrés para llegar al trabajo, etc. ¿Y para las personas? A algunas les produce una gran melancolía. Más allá de las emociones que pueda causar, la lluvia, la humedad ambiental, puede empeorar muchas enfermedades como la rinitis y el asma.

2018 11 06 Respirando bajo la lluvia

Existen como alérgenos numerosos hongos que pueden estar en el ambiente. Algunos requieren de unas especiales condiciones ambientales de humedad y temperatura.

Lo primero que nos gustaría es terminar de una vez con la «leyenda urbana» de que todos los hogares, y especialmente si se tienen niños, necesitan un humidificador ambiental (sobre todo en la seca zona central de nuestro país). Los especialistas médicos que trabajamos en el área del aparato respiratorio nunca los hemos prescrito como si fueran un medicamento. La temperatura ambiental es fácilmente regulabe en nuestras casas con los termostatos de las calefacciones. No hay necesidad de añadir humedad ambiental, ni con los humidificadores ni con recipientes con agua dentro de casa. Basta abrir las ventanas y ventilar adecuadamente varias veces al día para tener un aire saludable. Los humidificadores, por muy limpios que los tengamos, y aunque sean de frío, siempre almacenarán microorganismos, bacterias, virus, hongos, que se pueden vaporizar al medio ambiente de nuestro hogar y por ello inhalar por todos los habitantes de la casa. Esto puede causar sensibilizaciones a dichos hongos y en algunas ocasiones enfermedades infecciosas respiratorias como las neumonitis.

En otras ocasiones los hongos ambientales se localizan en nuestros hogares muy a nuestro pesar. Esas manchas de humedad de coloración gris-verdosa oscura, que dan al ambiente un característico olor, y que pueden estar en los baños, dentro de armarios empotrados, etc, pueden causarnos patologías respiratorias. Por eso deben ser eliminadas y limpiadas cuanto antes para mantener un entorno respiratorio saludable. En nuestras actividades de ocio también podemos estar expuestos a los hongos, en las piscinas cubiertas o en los, muy de moda actualmente, centros de spa. Una adecuada desinfección del agua y del entorno ambiental, así como medidas de ventilación, evitarán la proliferación de los hongos. Medidas, todas estas, que las administraciones se ocupan de que sean cumplidas por estos establecimientos.

Más allá de estas exposiciones puntuales están las que no se pueden evitar. Esto es, las derivadas de la exposición a determinados climas o estaciones del año, donde se dan las condiciones ideales de humedad y temperatura ambiental para que los hongos sean alergénicos. Los climas más húmedos, cerca de zonas de litoral u otras fuentes de agua, tienen mayor concentración ambiental de hongos. Durante los otoños, sobre todo si son húmedos, igual sucede.

Existen más de 500.000 especies de hongos, siendo los más relevantes en cuanto a enfermedades respiratorias alérgicas, la alternaria, el aspergillus y el cladosporium. El hongo alternaria causa asma sobre todo en los niños. Los especialistas en Alergología pueden realizar las pruebas oportunas, desde las más clásicas en la piel hasta las más modernas en sangre, utilizando el llamado diagnóstico molecular, y a cualquier edad del paciente. Y la mejor noticia es que, además del tratamiento sintomático -esprays nasales, inhaladores para el asma…-, disponemos de una moderna inmunoterapia (vacunas) para las enfermedades alérgicas causadas por alternaria (el hongo más frecuente).

Como siempre, si sospechas que tú o alguien de tu entorno puede estar sufriendo alguna patología alérgica por hongos, consulta con tu alergólogo de confianza.