El asma infantil

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Nos ha parecido interesante completar nuestros posts sobre asma con este de hoy centrado en el asma de nuestros hijos.

Comenzamos con unos datos numéricos que, aunque realmente son un «pelín» alarmantes, también son necesarios para resaltar el objetivo final de este post: insistir en el diagnóstico correcto y precoz, así como en el mejor tratamiento del asma en los niños.

El asma afecta a unos 3002018 10 02 El asma infantil millones de personas en todo el mundo. En España, afecta al 10 por ciento de los niños, y entre un 60-70 por ciento de estos casos tiene un origen alérgico: pólenes, ácaros, hongos, animales. De ahí la importancia de visitar a un especialista en Alergia cuando se sospeche asma infantil.

Como ya os hablamos en nuestro anterior post sobre el asma, ésta es la enfermedad crónica peor controlada en la actualidad. Las causas son múltiples, a pesar del gran abanico de tratamientos del que disponemos hoy en día. Una de ellas, muy importante, es la falta de un único criterio a la hora de definir la enfermedad. En el caso del asma infantil, ese problema es aún más complejo.

Durante años se han utilizado términos como sibilancias, broncoespasmo o hiperreactividad bronquial para definir características clínicas que realmente corresponden al asma. Hoy día, la recomendación científica es evitar por completo el uso de esa terminología y denominarla simplemente asma.

El asma es una enfermedad con alto componente hereditario: tener padres u otros familiares con otras enfermedades atópicas, ya sea el propio asma o rinitis alérgica o alergia alimentaria, predispone a su padecimiento. Entre los factores predisponentes a la enfermedad del propio niño existen varios muy documentados en los estudios científicos:

  1. La exposición al humo del tabaco ya en el útero materno, y luego en el ambiente familiar. No vale eso de «fumo en la cocina» o «con la ventana abierta». Nunca se debe fumar delante de un niño, en ningún sitio, mucho menos dentro de los automóviles.
  2. La presencia de otras enfermedades atópicas en el niño, como la dermatitis atópica o la alergia a alimentos (leche, huevo u otros).
  3. Los recién nacidos prematuros con retraso en la maduración pulmonar.
  4. El haber sufrido bronquiolitis durante el periodo de lactante.
  5. La duración de la lactancia materna NO parece influir en la aparición del asma.
  6. La obesidad y el asma están íntimamente relacionados, de tal modo que no queda claro cuál es la causa y cuál es el efecto. Una dieta saludable y el ejercicio físico siempre es recomendable a cualquier edad, y sobre todo en los niños. Los niños con asma que estén controlados con su tratamiento pueden y deben hacer ejercicio.

¿Cómo se diagnostica el asma infantil? Ante la sospecha de asma debes acudir a tu especialista. Como hemos dicho, la mayoría de los asmas pediátricos tienen un origen alérgico, por lo que siempre es aconsejable la valoración por dicho especialista, quien, además, realizará las pruebas respiratorias oportunas tales como espirometría, medición de óxido nítrico exhalado o test de hiperrespuesta bronquial, si son necesarias… Además, se harán distintos análisis sanguíneos para descartar otras enfermedades, situaciones de inmunodepresión, etc.

Si hablamos del tratamiento del asma, los corticoesteroides inhalados son la base. Muy importante es la forma de inhalarlos. Los niños siempre deben inhalarlos a través de una cámara de inhalación (como la de nuestra foto). Con esto nos aseguramos de que, de verdad, el medicamento entre en los bronquios del niño. El especialista indicará la necesidad, en función de la edad y gravedad de los síntomas, de añadir otros medicamentos inhalados o de forma oral. Los corticoesteroides inhalados realizan su trabajo en el bronquio, y apenas pasan a la sangre por lo que no se producirán los temidos efectos secundarios de los mismos.

Los jarabes antitusígenos o mucolíticos no son tratamientos para el asma.

Como siempre, ante cualquier síntoma que te haga sospechar que tu hijo tiene asma, consulta a tu especialista. El alergólogo atiende a pacientes de 0 a 100 años; es importante diagnosticar y tratar de manera correcta el asma infantil para que la función respiratoria de los niños sea normal al llegar a adultos.